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Pádel a los 50: Beneficios y Prevención de Lesiones

08/14 2026

El pádel, una disciplina deportiva que ha capturado la atención de muchos, incluyendo a personalidades como Eva Longoria, se presenta como una opción excelente para quienes desean iniciar o retomar la actividad física después de los 50 años. Roger Morell, reconocido entrenador de David Lloyd Clubs, asegura que la condición física inicial no es un impedimento, sino que el propio deporte puede ser un catalizador para mejorarla. No obstante, subraya la necesidad de una progresión cautelosa y de complementar el juego con rutinas de fuerza. Esta combinación es clave para maximizar los beneficios del pádel, como el fortalecimiento de piernas y glúteos, la mejora de la coordinación y el equilibrio, y la prevención de lesiones que pueden surgir del juego intensivo o una preparación inadecuada.

A pesar de sus múltiples ventajas, el pádel, con sus movimientos rápidos, frenadas y giros, demanda una preparación física específica para evitar sobrecargas. Morell identifica la rodilla, el hombro y el codo como las zonas más susceptibles a lesiones si no se realiza un entrenamiento complementario. Por ello, propone una rutina de ejercicios que incluyen sentadillas, zancadas, y trabajo de core y estabilidad, esenciales para fortalecer el cuerpo y soportar las exigencias del juego. Además, un calentamiento adecuado, enfocado en la movilidad de hombros y cadera, es fundamental antes de cada partido para preparar el cuerpo y minimizar riesgos.

El Pádel: Un Aliado para la Salud y el Bienestar Después de los Cincuenta

El pádel es más que un simple pasatiempo; es una actividad física completa que reporta significativos beneficios para la salud en la mediana edad. Roger Morell, un experto en la materia, resalta cómo este deporte activa la musculatura de las piernas y los glúteos de manera constante, al requerir arranques, frenadas y cambios de dirección continuos. Además, contribuye a mejorar la coordinación y el equilibrio, habilidades cruciales que tienden a disminuir con el paso de los años. Un aspecto particularmente beneficioso del pádel es su carácter de bajo impacto, lo que lo convierte en una excelente opción para la salud ósea, minimizando el riesgo de problemas articulares comunes en otras disciplinas. Más allá de lo físico, su naturaleza social fomenta la interacción y el compromiso, elementos que promueven una práctica regular y un bienestar integral. Integrar el pádel en la rutina a esta edad puede ser un camino eficaz para revitalizar la condición física y disfrutar de una vida activa y plena, siempre que se aborde con la debida preparación y progresión.

Iniciar la práctica del pádel a partir de los 50 años no solo implica tomar una pala y entrar a la cancha. Para maximizar sus beneficios y prevenir contratiempos, es fundamental adoptar un enfoque gradual y estratégico. El entrenador Morell aconseja comenzar con partidos de menor duración e intensidad, permitiendo que el cuerpo se adapte progresivamente a las exigencias del deporte. Es crucial aprender las técnicas de desplazamiento y posicionamiento en la cancha antes de enfocarse en la potencia del golpe, ya que una buena técnica no solo mejora el rendimiento sino que también reduce el riesgo de lesiones. La clave está en no intentar compensar años de inactividad en pocas semanas, sino en construir una base sólida. Esto significa prestar atención a las señales del cuerpo, evitar el exceso de esfuerzo y, sobre todo, disfrutar del proceso de aprendizaje y mejora. Un inicio consciente y bien planificado garantizará una experiencia positiva y duradera en el mundo del pádel.

Prevención de Lesiones y Estrategias de Entrenamiento Complementario

A pesar de que el pádel se considera un deporte de bajo impacto, los movimientos repetitivos y la falta de fuerza pueden llevar a lesiones comunes, especialmente en personas mayores de 50 años. El entrenador Roger Morell advierte sobre las sobrecargas en rodillas, hombros y codos, áreas particularmente vulnerables debido a los giros y golpes constantes. Para mitigar estos riesgos, sugiere una preparación física específica y complementaria, que incluya el fortalecimiento de los músculos que soportan estas articulaciones. La estrategia de entrenamiento no se limita solo a la cancha, sino que se extiende a sesiones fuera de ella, enfocándose en la tonificación muscular y la estabilidad para proteger el cuerpo durante el juego. Un programa bien diseñado no solo previene lesiones, sino que también mejora el rendimiento general, permitiendo disfrutar del pádel de manera segura y efectiva a largo plazo, sin que el temor a las lesiones se convierta en un impedimento para la práctica deportiva.

Para una preparación física efectiva, Roger Morell propone una rutina semanal de dos días dedicada a fortalecer el cuerpo más allá de la cancha de pádel. Un día estaría centrado en el tren inferior, con ejercicios como sentadillas, zancadas, puentes de glúteo y aperturas laterales, complementados con ejercicios de equilibrio y movilidad. El segundo día se enfocaría en el core, a través de planchas y actividades de estabilidad, además de fortalecer hombros y antebrazos con poleas. Esta diversidad de ejercicios busca reforzar las zonas clave que intervienen en los cambios de dirección y en la estabilización del cuerpo durante los golpes. Además de la preparación física, Morell enfatiza la importancia de un calentamiento adecuado antes de cada partido, de cinco a diez minutos, con movilidad de hombros y cadera, activaciones de glúteos y core, y desplazamientos laterales. Esta rutina no solo minimiza el riesgo de lesiones, sino que también mejora la adaptabilidad del cuerpo a las exigencias del pádel, permitiendo un juego más fluido y duradero, especialmente para quienes retoman la actividad física después de un tiempo de inactividad o presentan molestias recurrentes.