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Refuerzo Proteico Esencial para Mayores Durante el Verano

09/01 2026

En la estación estival, el descenso del apetito en personas de edad avanzada, combinado con una predilección por platos frescos y ligeros como gazpachos, frutas y ensaladas, puede resultar en una deficiencia crítica de proteínas. Expertos de Sanitas Mayores aconsejan estrategias dietéticas específicas para contrarrestar esta situación, preservando la movilidad, la fuerza muscular y la capacidad de recuperación ante enfermedades. La clave radica en adaptar las texturas de los alimentos, potenciar el valor nutricional de las comidas frías y distribuir la ingesta en raciones más pequeñas pero altamente nutritivas.

Detalles Cruciales para la Nutrición Veraniega de Mayores

Durante los meses más cálidos, es habitual que los adultos mayores experimenten una disminución del apetito y opten por comidas más ligeras y rápidas. Aunque estas opciones pueden ser refrescantes y saludables, una dieta exclusivamente basada en ellas puede carecer de los nutrientes esenciales. La falta de un aporte proteico adecuado puede acelerar la sarcopenia (pérdida de masa muscular), reducir la fuerza y afectar la movilidad, complicando la recuperación post-hospitalaria o tras una enfermedad. La directora médica de Sanitas Mayores, Miriam Piqueras, enfatiza la importancia de no solo consumir más cantidad, sino de asegurar que cada alimento tenga un valor nutricional óptimo. Por su parte, Nuria Cañas, nutricionista de Blua de Sanitas, sugiere enriquecer platos fríos con ingredientes como huevo cocido, pescado azul, pollo, legumbres, queso fresco, yogur natural o frutos secos triturados, siempre considerando la tolerancia individual.

Para garantizar una ingesta proteica adecuada sin necesidad de grandes volúmenes de comida, los especialistas de Sanitas Mayores ofrecen cuatro directrices fundamentales: Primero, adaptar las texturas a purés, pescados blandos, huevos revueltos o legumbres trituradas si existen problemas de masticación o deglución. Segundo, aprovechar el desayuno para consumir alimentos ricos en proteínas como leche, yogur, pavo, huevo o atún, dado que el apetito suele disminuir hacia el final del día. Tercero, optar por raciones pequeñas pero densas en nutrientes, incorporando bonito, garbanzos o pollo desmenuzado en ensaladas, o acompañando la fruta con almendras molidas. Finalmente, evitar que la fruta reemplace completamente la cena, ya que esto podría desplazar las proteínas necesarias para mantener la funcionalidad física. Es crucial identificar a tiempo señales de déficit alimentario, como debilidad al levantarse, fatiga constante, pérdida de peso involuntaria o menor estabilidad al caminar, y buscar asesoramiento profesional para realizar ajustes dietéticos personalizados y oportunos.

La nutrición en la tercera edad, especialmente durante el verano, se revela como un pilar fundamental para mantener una calidad de vida óptima. La información proporcionada nos impulsa a reflexionar sobre la importancia de una dieta consciente y adaptada a las necesidades cambiantes del cuerpo con la edad. La prevención y la atención temprana a los signos de deficiencia proteica pueden marcar una diferencia significativa en la autonomía y el bienestar de nuestros mayores. Es un llamado a la acción para cuidadores y familiares, así como para los propios adultos mayores, a priorizar una alimentación equilibrada y buscar apoyo profesional cuando sea necesario, garantizando así un envejecimiento activo y saludable.