La Sociedad Española de Medicina Estética (SEME) ha emitido un llamamiento contundente a las autoridades y a la población en general para hacer frente al creciente problema de la práctica ilegal en el sector. Han desarrollado un conjunto de directrices de seguridad para que los individuos las sigan antes de cualquier procedimiento estético.
Según los datos de la SEME, la medicina estética se ha consolidado y está en constante expansión, con un 46% de los españoles que ya han optado por algún tratamiento estético y un 30% que planea hacerlo. Estos resultados provienen del reciente Informe de Percepción de la Medicina Estética, elaborado en abril con la colaboración de Sigma Dos y una muestra de 2.469 personas. A pesar de la alta aceptación de estos tratamientos, un preocupante 44% de los encuestados ignora que solo un médico colegiado puede llevar a cabo estas intervenciones. También hay una gran falta de conocimiento sobre la necesidad de que las clínicas posean una licencia sanitaria específica, conocida como U.48.
El perfil de los pacientes revela que el 69% son mujeres y el 31% hombres. Sin embargo, el grupo de edad que genera mayor inquietud a la comunidad científica es el de los jóvenes entre 25 y 30 años. La SEME advierte que este segmento, con menores ingresos, es el más vulnerable, ya que tiende a priorizar el precio por encima de la seguridad, acudiendo a establecimientos que no cumplen con los estándares médicos requeridos.
El doctor Juan Antonio López-Pitalúa, presidente de la SEME, enfatiza que la medicina estética es, ante todo, medicina. Su objetivo es el bienestar físico y emocional, y mejora la autoestima en el 80% de los usuarios, pero insiste en que nunca debe ser trivializada. El médico recalca que no se trata de un servicio de peluquería, centros de estética comunes o gimnasios; cualquier procedimiento que implique inyecciones o tecnología médica es un acto médico que debe ser realizado por un especialista en medicina estética en un centro autorizado. Ignorar este criterio médico no solo es una competencia desleal, sino un riesgo significativo para la salud pública, con posibles consecuencias físicas y psicológicas irreversibles.
Para asegurar la máxima confianza, transparencia y protección, la SEME exhorta a los ciudadanos a seguir rigurosamente los diez puntos de su decálogo antes de cualquier procedimiento de medicina estética. Estas recomendaciones son vitales para evitar la intromisión de personal no cualificado.
Es imprescindible solicitar la acreditación médica del profesional. Cualquier tratamiento estético es una intervención médica y solo puede ser efectuada por un médico con licencia y colegiado. Los pacientes pueden verificar la habilitación de cualquier facultativo en el Registro Público de Colegiados del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos y confirmar si está especializado y es miembro de la SEME.
El establecimiento debe exhibir de manera visible su autorización sanitaria que lo identifique como clínica de medicina estética. La ley prohíbe explícitamente la realización de estas técnicas en domicilios, peluquerías o salones de belleza.
El médico tiene la obligación de realizar una evaluación personalizada y exhaustiva, así como de abrir un historial clínico, antes de iniciar cualquier tratamiento.
El paciente debe recibir y firmar un consentimiento informado, un documento que detalla el procedimiento, sus beneficios esperados y los posibles riesgos asociados, asegurando una comprensión total antes de proceder.
Todo material inyectable, como el ácido hialurónico o la toxina botulínica, debe ser abierto en presencia del paciente. Es crucial solicitar la etiqueta con el número de lote, la marca y la fecha de caducidad para el registro personal.
Se debe desconfiar de las ofertas con precios excesivamente bajos, ya que suelen implicar el uso de productos falsificados, la adquisición ilegal de viales por internet o la ausencia de un médico cualificado.
El centro médico debe cumplir estrictamente con las normativas de asepsia, la gestión adecuada de residuos biosanitarios y los protocolos de seguridad sanitaria.
El médico y la clínica tienen la responsabilidad de proporcionar instrucciones claras para el cuidado posterior y de estar disponibles para resolver cualquier duda o atender complicaciones que puedan surgir.
Un profesional competente siempre aconsejará al paciente buscando resultados naturales y armónicos, priorizando la salud por encima de peticiones desproporcionadas. Un buen médico estético sabe cuándo es necesario decir "no".
El usuario tiene el derecho de solicitar hojas de reclamaciones o de contactar a la SEME para verificar las buenas prácticas del profesional a través del buscador público disponible en su página web.