El documental “Mi Navidad” de Disney+ en diciembre de 2023 nos brindó una visión íntima de la vida de Isabel Preysler, revelando su inalterable rutina matutina. Cada día, su jornada comienza con un vaso de agua tibia con lima, complementado con vitaminas y suplementos. Este ritual es seguido por un zumo de pomelo, kiwi y más pomelo en fruta, junto con semillas de lino, lo que ella describe con humor como “comida de pájaros”. Para finalizar, a menudo disfruta de una infusión de agua de Jamaica.
La adherencia de Isabel Preysler a su régimen alimenticio es notoria, caracterizada por la inclusión de cereales integrales y, especialmente, arroz. Ha erradicado por completo los alimentos procesados de su dieta desde hace años. En una entrevista con El Mundo, confesó que, si siguiera solo sus gustos, se inclinaría por dulces, arroz, pasta y ensaladas, evitando pescado y carne. Sin embargo, su única indulgencia es el cacao, al cual se declara adicta. Además, incorpora el ayuno terapéutico en la Clínica Buchinger de Marbella, un retiro de desintoxicación que complementa con actividades como yoga y pilates, sin olvidar su inquebrantable siesta.
Blas Latorre ha sido el entrenador personal de Isabel Preysler durante trece años, transformando lo que ella describe como una “pereza” inicial en sesiones de ejercicio efectivas. A pesar de la falta de ganas, Preysler supera la desidia gracias a la motivación de Latorre, realizando tres sesiones semanales de 45 minutos en su hogar madrileño.
Cada sesión comienza con aproximadamente cinco minutos de cardio ligero, a menudo en la elíptica, seguido de un calentamiento centrado en la espalda y el abdomen. Posteriormente, realizan una variedad de ejercicios diseñados para fortalecer todos los grupos musculares. Un enfoque especial se da a la cintura y los brazos, áreas que, según Latorre, “envejecen antes”, buscando fortalecer el core, afinar la cintura y tonificar los brazos para evitar la flacidez, frecuentemente con el uso de bandas elásticas.
Para Isabel Preysler, los estiramientos son un componente innegociable de su entrenamiento, una parte que, según Blas Latorre, es su favorita. Además, Preysler no duda en admitir su aversión a ciertos ejercicios, como el "Lázaro", una variante de la zancada que trabaja el equilibrio y la fuerza, aunque siempre lo realiza por su efectividad.