La farmacéutica y nutricionista Marian García, conocida como Boticariagarcia, señala que la investigación actual indica que "las personas que consumen productos lácteos enteros no presentan mayor incidencia de obesidad, diabetes o enfermedades cardiovasculares en comparación con quienes eligen leche desnatada o semidesnatada". Esto se corrobora en estudios como la revisión sistemática de la Universidad Laval en 2016. La especialista afirma que "la grasa de la leche no es tan perjudicial como se pensaba" y resalta sus múltiples ventajas. No obstante, en ciertas situaciones, sí aconsejaría la ingesta de leche semidesnatada o desnatada.
"Las tres variedades de leche —entera, semidesnatada y desnatada— poseen, en esencia, las mismas cantidades de proteínas, calcio y micronutrientes", explica Salena Sanz, farmacéutica y nutricionista de Naturae Nutrición. "La diferencia principal radica en el contenido de grasa. La leche entera contiene aproximadamente un 3,5% de grasa, mientras que la semidesnatada reduce esa cantidad a un 1,5–2%, y la desnatada prácticamente la elimina", añade.
Sin embargo, como mencionamos, recientes investigaciones sugieren que el consumo de lácteos enteros no se relaciona directamente con un mayor riesgo cardiovascular y argumentan que pueden integrarse en una alimentación equilibrada si el resto de la dieta es adecuada. En este sentido, Boticaria también detalla que "la leche entera es más rica en grasa y, por ende, aporta más energía". Por ello, sugiere las versiones semidesnatada o desnatada si tu objetivo es limitar el consumo de calorías. Pero, "si no tienes razones para controlar la ingesta calórica, con la evidencia científica disponible hasta hoy, no hay motivo para privarse del sabor y los nutrientes de la leche entera", comenta Boticaria. "No juzgues la grasa de la leche… ¡y disfrútala!", concluye con humor.
Salena destaca que "la grasa láctea incluye una compleja combinación de más de 400 ácidos grasos distintos". Entre sus notables aportes se encuentran:
Salena advierte que "aunque estos componentes no convierten la grasa láctea en un 'nutriente terapéutico', sí insinúan que su perfil lipídico es más intrincado que el de otras grasas saturadas". En su opinión, "debemos considerar la pérdida de vitaminas liposolubles y otros micronutrientes antes de optar por una leche desnatada". Por lo tanto, a menos que un especialista te haya aconsejado disminuir la ingesta de calorías en tu dieta, no habría razón para preferir leche semidesnatada o desnatada en lugar de leche entera. Esto es una excelente noticia si aprecias su sabor.