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Los lácteos, como el yogur, se integran en la pirámide alimentaria mediterránea para niños y jóvenes

10/21 2026

Una nueva guía alimentaria para niños y adolescentes incorpora los lácteos como el yogur con una frecuencia de consumo elevada. La primera pirámide de la dieta mediterránea, diseñada específicamente para combatir la obesidad y el sobrepeso en la población más joven, establece las frutas, verduras y cereales integrales como pilares fundamentales, e introduce un consumo diario de tres a cuatro porciones de lácteos.

Este enfoque fue el tema central de la jornada "Hacia un nuevo modelo de hábitos alimentarios en la infancia: el entorno escolar", un evento organizado por EFE Salud en colaboración con la Asociación Española de Fabricantes de Yogur y Postres Lácteos Frescos (AEFY). El encuentro contó con la participación de expertos como Rosa Casas, investigadora del IDIBAPS; Hermann Schwarz, secretario de la Plataforma One Health; y Rosi Nieves, psicóloga y directora de Kitchen Academy, quienes abordaron la preocupante tasa de obesidad infantil en España, que alcanza el 16% de obesidad y el 20% de sobrepeso, afectando desproporcionadamente a las familias más vulnerables.

La promoción de hábitos saludables desde la niñez es crucial, y el ámbito escolar se erige como un promotor indispensable de la salud. La directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas, subrayó que los centros educativos tienen un papel fundamental en la formación de los cimientos de la vida, destacando la incongruencia de vivir en un país con una rica tradición de dieta mediterránea, mientras los niños muestran desconocimiento sobre alimentos frescos y prefieren los ultraprocesados. Expertos abogan por la revalorización de la cocina en los colegios para mejorar la educación nutricional y preservar el legado de la dieta mediterránea, subrayando que los lácteos como el yogur son vitales para el desarrollo cognitivo y óseo, y que los fermentados contribuyen a la microbiota, reduciendo el riesgo de enfermedades crónicas.

La colaboración interdisciplinaria es esencial para reinstaurar los beneficios de la alimentación tradicional de nuestros antepasados, optimizada con productos sostenibles y de proximidad. La escuela, al ser un entorno donde se forjan rutinas y comportamientos, tiene una influencia decisiva en la adquisición de costumbres saludables que acompañarán a los individuos a lo largo de su vida. La industria láctea, por su parte, reafirma su compromiso con la inversión, la innovación y la sostenibilidad, contribuyendo significativamente al desarrollo económico y social del país, especialmente en áreas rurales, y promoviendo la vitalidad en cada etapa de la vida.