En el País Vasco, Matia Instituto y ATECE Gipuzkoa, con el valioso respaldo de la Fundación "la Caixa", han puesto en marcha un ambicioso proyecto de investigación. Este estudio se enfoca en desentrañar las necesidades reales que enfrentan las personas que han sufrido un ictus, así como sus familiares, una vez que regresan a sus hogares tras la atención hospitalaria.
Cada año, la región de Euskadi registra más de 3.400 nuevos casos de ictus, una cifra que resalta la urgencia de comprender y mejorar la fase post-hospitalaria de esta enfermedad. Los avances en la medicina han logrado que más pacientes sobrevivan, pero el período posterior al alta está plagado de desafíos y preguntas sin respuesta, afectando profundamente la autonomía y el bienestar emocional de los afectados y sus círculos cercanos.
Para iluminar esta realidad, Matia Instituto y la Asociación de Daño Cerebral ATECE Gipuzkoa están convocando a 300 personas, tanto supervivientes de ictus mayores de 18 años como sus cuidadores, para que compartan sus valiosas experiencias. La información recabada será crucial para identificar esas necesidades "invisibles" y, a partir de ellas, desarrollar nuevas estrategias de apoyo dentro del proyecto titulado 'Volver a casa tras el ictus', financiado a través de la convocatoria Conecta de la Fundación "la Caixa".
La investigación busca comprender las secuelas del ictus, que van desde dificultades en la movilidad, la comunicación y la memoria, hasta impactos en la autonomía personal, la participación social y el equilibrio emocional. Estos efectos no solo afectan a los pacientes, sino que también imponen una carga significativa sobre los familiares que asumen el rol de cuidadores. Elena Olariu, investigadora principal de Matia Instituto, subraya que "la recuperación no concluye con el alta médica". Es precisamente en ese momento cuando surgen numerosas incertidumbres y dificultades que deben ser abordadas de manera efectiva.
El estudio empleará una metodología participativa, con un cuestionario diseñado a partir de las perspectivas de pacientes y profesionales, con el objetivo de crear un "mapa" exhaustivo de las necesidades post-ictus en Gipuzkoa. José Manuel Amador, presidente de ATECE Gipuzkoa, enfatiza la importancia de escuchar directamente a quienes han vivido la experiencia, ya que "conocen mejor que nadie los obstáculos y desafíos" que se presentan. Su testimonio es esencial para crear "respuestas útiles y adaptadas a la realidad" de cada individuo.
Las personas interesadas en colaborar pueden contactar al 943 22 46 43 o completar el formulario en línea proporcionado por la organización.
Este esfuerzo colaborativo entre Matia Instituto y ATECE Gipuzkoa, apoyado por la Fundación "la Caixa", subraya la importancia de una atención integral y personalizada para los supervivientes de ictus. Al escuchar las voces de quienes han transitado por esta compleja experiencia, la investigación no solo busca identificar las brechas existentes en el sistema de apoyo, sino también sentar las bases para la creación de soluciones innovadoras que mejoren significativamente la calidad de vida y la recuperación de estas personas y sus familias. Es un recordatorio de que la verdadera sanación va más allá del hospital, extendiéndose a la vida cotidiana y al bienestar emocional y social.