La salud neurológica en España atraviesa un momento crítico, con un sistema asistencial sobrecargado y una demanda que supera con creces los recursos disponibles. La Sociedad Española de Neurología (SEN) ha lanzado una contundente advertencia sobre los prolongados tiempos de espera que enfrentan los pacientes para recibir atención especializada, una situación que pone en riesgo la calidad de vida de miles de personas. Este escenario se ve exacerbado por el creciente envejecimiento de la población y un déficit estructural de neurólogos, haciendo imperativo un cambio de rumbo en las políticas sanitarias para salvaguardar la salud cerebral de los ciudadanos.
En un reciente pronunciamiento, la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha alertado sobre la crítica situación que atraviesa la atención neurológica en España, donde los pacientes se enfrentan a una espera media de 109 días para acceder a una consulta especializada. Esta preocupante cifra posiciona a la neurología como la segunda especialidad con mayores demoras en el sistema sanitario, solo superada por la dermatología.
Según la SEN, este retraso es un claro indicador de la creciente presión asistencial y la insuficiencia de especialistas. Un estudio previo de la propia sociedad ya identificaba un déficit de aproximadamente 800 neurólogos, en comparación con la recomendación de la Federación Europea de Sociedades de Neurología (EFNS) de cinco especialistas por cada 100.000 habitantes.
El neurólogo Dr. Jesús Porta-Etessam, presidente de la SEN, enfatiza que el envejecimiento progresivo de la población y el aumento en la prevalencia de enfermedades neurológicas están intensificando la demanda. “Cada retraso diagnóstico representa una oportunidad perdida para mitigar la discapacidad, preservar la autonomía de los pacientes y mejorar su calidad de vida”, afirmó el Dr. Porta-Etessam, destacando que muchas patologías neurológicas son tiempo-dependientes.
A nivel global, la Federación Mundial de Neurología (WFN) revela que más de 3.400 millones de individuos, superando el 40% de la población mundial, padecen alguna enfermedad neurológica. Estas afecciones son la principal causa de discapacidad y la segunda causa de muerte a nivel mundial, con alrededor de 11 millones de fallecimientos anuales. Sorprendentemente, el 81% de estas muertes ocurren en países de bajos y medianos ingresos, donde el acceso a la atención especializada es extremadamente limitado.
La desigualdad en el acceso no se restringe únicamente a los recursos humanos o terapéuticos, sino que también abarca las herramientas de diagnóstico. En regiones rurales de naciones con ingresos bajos y medianos, la distancia a un centro de diagnóstico puede exceder los 200 kilómetros, transformando enfermedades tratables en discapacidades permanentes. Además, los pacientes pueden experimentar demoras de hasta 5,4 años entre el inicio de los síntomas y la obtención de un diagnóstico especializado.
El Dr. Porta-Etessam subraya la necesidad de reforzar la capacidad del sistema sanitario español para garantizar una respuesta equitativa y de alta calidad, a pesar de que el acceso aquí sea superior al de otras partes del mundo. Recordó que el impacto de las enfermedades neurológicas continuará en ascenso en las próximas décadas debido al aumento de la esperanza de vida y, consecuentemente, al incremento previsible de casos de ictus, demencias, Parkinson, epilepsia, migrañas y esclerosis múltiple, entre otras.
La campaña actual de la WFN resalta la importancia del acceso temprano al diagnóstico y al tratamiento como factores determinantes para modificar el curso de las enfermedades neurológicas, defendiendo que la salud cerebral debe ser un derecho universal, sin importar el origen geográfico o la situación socioeconómica.
Enfocándose en la prevención, se destaca que hasta el 90% de los ictus están vinculados a factores de riesgo modificables, como la hipertensión arterial. Intervenciones básicas como el control de la tensión podrían evitar millones de casos de discapacidad y mortalidad. Asimismo, se estima que alrededor del 40% de los casos de demencia podrían prevenirse o retrasarse mediante la intervención en 14 factores de riesgo modificables a lo largo de la vida.
Por todo lo expuesto, la SEN insta a las administraciones sanitarias a priorizar la salud cerebral en las políticas públicas, incrementando las plantillas de neurología, reduciendo los tiempos de espera diagnósticos y asistenciales, asegurando la equidad territorial en el acceso a pruebas diagnósticas y terapias innovadoras, e impulsando estrategias nacionales de prevención. “Mejorar la salud cerebral no solo depende de los tratamientos, sino de la capacidad del sistema para garantizar equidad, atención coordinada entre niveles asistenciales y, fundamentalmente, potenciar la prevención a través de hábitos de vida saludables”, concluyó el Dr. Jesús Porta-Etessam.
La presente situación de la neurología española, marcada por extensas demoras y un déficit de profesionales, exige una reflexión profunda y acciones inmediatas. Es innegable que la salud cerebral constituye un pilar fundamental del bienestar individual y colectivo. Como sociedad, no podemos permitir que la esperanza de vida se incremente si no va acompañada de una calidad de vida digna, y para ello, un diagnóstico y tratamiento neurológico a tiempo son esenciales. La llamada de la SEN no es solo una petición a las administraciones, sino un recordatorio a todos de la importancia de priorizar la salud cerebral, invertir en prevención y asegurar que nadie se quede atrás en el acceso a una atención médica vital. Es hora de actuar para que el derecho a la salud cerebral sea una realidad para todos los ciudadanos.